Las fiestas de Rivas 2025 que arrancan este miércoles 14 de mayo lo hacen con una novedad artística: por primera vez en la historia de los festejos locales, su cartel está protagonizado por una obra de arte. Se trata de un óleo sobre lienzo del artista plástico afincado en Rivas Juan Antonio Tinte, que ha cedido para el cartel de las fiestas uno de los cuadros protagonizados por la Señorita Pinckleton.
Hace más de 20 años que Juan Antonio Tinte, artista con raíces vallecanas —el busto de Pablo Neruda en la confluencia de la avenida de la Albufera con la avenida Pablo Neruda es una escultura suya— decidió trasladarse a Rivas. Su primera hija acababa de nacer y la segunda lo haría poco después. “No hay nada más ripense que mis hijas”, dice el artista plástico, que también es profesor en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.
Tinte recibe en su taller a Diario de Rivas apenas unas horas después de la presentación de las Fiestas de Mayo 2025, las primeras con un cartel protagonizado por una imagen artística, una de las escenas protagonizadas por la Señorita Pinckleton, personaje creado por Juan Antonio Tinte en 2012. “No puede ocupar mejor espacio”, dijo Tinte sobre la aparición de Pinckleton el cartel de las Fiestas de Rivas en el acto de presentación de los festejos.
Esta mujer “sin rostro pero con retrato” —no tiene ojos ni nariz, pero sí boca—, lleva acompañando al artista plástico ripense desde hace casi tres lustros. Siempre aparece sola en los cientos de cuadros que protagoniza. Casi siempre pelirroja —”forma parte de la tradición (pictórica): si es pelirroja, casi siempre es una mujer”, explica Juan Antonio Tinte—, como flotando en lugares no definidos que el autor describe como utopías, y de pie, otro gesto buscado por el pintor, que dio vida artística a este personaje inspirándose en la figura de la actriz Hedy Lamarr.
“En 2012 empecé con la Señorita Pinckleton. Empecé de forma casual, pero me acuerdo del proceso porque me obsesioné. Estaba exponiendo en Toronto e iba al aeropuerto en coche a llevar unas obras y en un atasco estaba oyendo en la radio. Y me dio por pensar qué pensaría cuando la miraban una mujer tan guapa, guapísima en un mundo de hombres, y qué hombres —la Alemania nazi siendo Hedy Lamarr judía—, en un momento tan crítico, con un marido que la secuestró y tuvo retenida cuatro años y solo logró escapar por un empleado que trabajaba en su casa…”, cuenta Juan Antonio Tinte sobre Lamarr. La actriz, años después de huir a Londres inventó el salto de frecuencia, un descubrimiento clave en el desarrollo de la Wifi —el día 9 de noviembre es el Día del Inventor Internacional porque es su cumpleaños”, incide Tinte—.
Reconoce Juan Antonio Tinto que tuvo dudas sobre si abordar el universo creativo de la Señorita Pinckleton. “Pensé primero: ‘Yo no puedo hacer esto’. Y luego, tras muchos cuestionamientos, pensando en que hoy las mujeres se encuentran a mucha gente que todavía cree que las cosas funcionan así, me vi dibujando casi exclusivamente chicas jóvenes. Tardé en darme cuenta porque siempre estoy dibujando, pero me hizo reflexionar y fui haciendo mis composiciones”, reflexiona el artista sobre la aparición en su obra del personaje que pasará a la historia por ser la protagonista del primer cartel artístico de las Fiestas de Rivas.
Juan Antonio Tinte tenía claro que quería darle voz a su Señorita Pinckleton —todavía sin nombre durante la construcción del personaje—, y que no quería que transmitiera “una imagen ni agresiva ni como enrabietada porque no quería dar la razón a toda la chusma”, en referencia a los críticos y negacionistas del machismo y sus consecuencias. “Sin apenas sexualizarla, porque no hay casi connotaciones seductoras en ella, decidí que se iba a poner su minifalda y sus tacones porque ella quería, porque le daba la gana, porque no tiene que pensar en qué la van a decir por hacerlo: se la pone para ella, no para ti”, apunta el artista plástico ripense.
La Señorita Pinckleton, desde su creación, ha pasado por distintos estadíos. Incluso llegó a desaparecer prácticamente por completo de los cuadros de Juan Antonio Tinte. Se alejó, “de manera natural”, puntualiza el artista, de Hedy Lamarr. “Se va separando también porque hay veces que es esa parte de lo emocional que tú ya dejas de controlar, ¿no? Entonces, de repente ves que hay gente que te está contando cosas de la señorita Pinckleton que tú no sabes. Y eso me gusta porque la mayor parte me lo dicen mujeres”, comenta el pintor ripense, feliz de haber conectado con el universo femenino a través de su Señorita Pinckleton. “De repente empezó a aglutinar una idea de feminidad, sin saber si lo estaba pretendiendo, y el feminismo es mucho más de lo que te han contado, de lo que ves, de lo político, y entonces me di cuenta de que Pinckleton puede contar cosas que yo no era capaz de ver o entender”, agrega.
Sin perder sus inconfundibles vestidos —la moda es una disciplina del gusto del pintor ripense—, y acompañada de distintos objetos —desde armas a instrumentos musicales— y poses reivindicativas, la Señorita Pinckleton pasa ahora por una etapa psicodélica, de liberación. Prueba de ello es la utopía colorida del óleo sobre lienzo de 1 metro por 1 metro cedido para las Fiestas de Mayo, en la que la Señorita Pinckleton aparece tocando la trompeta.
El futuro de su personaje, “una idea más allá del tiempo en el que vive”, no lo sabe ni siquiera su creador, aunque reconoce que le gustaría verla en otros soportes y disciplinas artísticas como el cine. “Me lo dice mucha gente, y un amigo director de cine me ha insistido en que si yo estuviera más en los medios, habría Pinckleton por todos lados”, concluye Juan Antonio Tinte.
Crítico con las estructuras del arte
Cuando la conversación abandona a la Señorita Pinckleton, como esta hizo hace ya tiempo con la figura de Hedy Lamarr, para hablar de la profesión de las artes plásticas, Juan Antonio Tinte no puede evitar mostrar una visión crítica. “Realista, no pesimista”, subraya.
El vecino de Rivas se muestra crítico con las estructuras del arte —”si ves un gestor cultural, sal corriendo”, dice— y con la poca difusión que su disciplina tiene en comparación con otras ramas del arte. “En los medios de comunicación, dime cuándo sale un artista plástico. Salen cantantes, actores, escritores… pero nunca jamás (en espacios destacados) un artista plástico”, lamenta.
Tinte, que también estudió geografía, historia e historia del arte, esgrime que “en el arte solo existe ARCO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo de España) y sus satélites” y cree que no es un problema de demanda, sino estructural. ”Me consta que hay artistas que venden una burrada, pero lo harían igual si hicieran encaje de bolillo porque tienen una estructura personal que propicia esto”, asegura. Critica así la relación directa entre el impacto de un artista en las redes sociales y su volumen de venta.
En paralelo, lamenta también que en el arte “quienes lo manejan no saben de arte, a diferencia de lo que pasa en el cine o la literatura”. En el arte, agrega Juan Antonio Tinte, “se sigue desvirtuando y confundiendo a la gente sobre el concepto de arte cuestionando sistemáticamente dicho concepto. […] ¿Me están diciendo que la sociedad no tiene ni idea de arte? La misma sociedad que lee libros, que va a los cines, a los teatros y a conciertos. ¿Sí saben de eso pero resulta que ninguno sabe de arte?”, critica.
Las artes plásticas en Rivas
Juan Antonio Tinte aterriza estas reflexiones generales sobre las artes plásticas en el terreno local, Rivas, ciudad que habita desde hace más de 20 años.
El pintor, que agradece al Ayuntamiento que se haya fijado en una obra suya para el cartel de las Fiestas, percibe en el municipio la misma diferencia en el trato a su disciplina con respecto a otras artes. Cita espacios como el auditorio Miguel Ríos para la música y el Pilar Bardem para el teatro. “Yo he sido crítico con la corporación municipal, y así se lo he hecho saber a la alcaldesa en privado. […] Parece que el arte es una cuestión de esparcimiento, y está muy bien, igual que tienes la Escuela Municipal de Música, pero no se cuestiona nadie, y ojalá cobrarán más, que vengan artistas reconocidos a tocar al Miguel Ríos, un espacio profesional”, apunta. “¿Por qué no hacer esto con las artes plásticas? ¿Cómo va a venir aquí alguien?”, se pregunta.
Para Juan Antonio Tinte, son insuficientes espacios como la sala de exposiciones Maruja Mallo o iniciativas como el concurso de pintura Frida Kahlo de Rivas. Sobre el certamen local critica los premios, escasos en su opinión, y sobre estos concursos en general considera “un disparate” que el artista tenga que dejar la obra al organizador del concurso porque deja de ser entonces un premio lo que el ganador recibe: “No es normal, y esto pasa en casi todos los municipios, que alguien participe, exponga y encima tenga un debe”, indica.
En este sentido, el artista plástico incide que en su profesión “el 100% trabaja y casi el 0% cobra” porque hay que adelantar el trabajo para presentarte a un concurso o para intentar vender las obras. “Esto requiere una infraestructura, tiempo y dinero”, señala.
Cree Juan Antonio Tinte que en el ámbito cultural genera interés aquello que se cuida. “Depende mucho de lo que quieres fomentar. Lo vemos mucho con disciplinas que no habían tenido demanda jamás y que, al promocionarse en medios y a cultivarse, de repente empiezan a crecer e interesar”, argumenta.
En ese sentido, el vecino de Rivas termina con un apunte optimista, ya que considera “un buen inicio” que el Ayuntamiento haya apostado por una de sus obras para el cartel de las Fiestas. Tinte, aunque incide en que no es una prioridad para él, tiene claro que le «encantaría que el Ayuntamiento quisiera quedarse la obra original”, concluye.
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