La Policía Local de Rivas Vaciamadrid precintó este viernes por la mañana varios accesos de tránsito peatonal y ciclista al Soto de las Juntas para prevenir accidentes por los destrozos provocados por las crecidas de los ríos Jarama y, especialmente, Manzanares, debido a las lluvias de las últimas semanas. La fuerza del agua ha abierto, entre otros, un acceso de cuatro metros de altura entre la laguna del paraje y el Jarama.
La fuerza del río provocada por las últimas lluvias ha arrastrado árboles y arrancado terrones de tierra que han cambiado la fisonomía de parte del cauce. En el soto, las lenguas de barro muestran cómo el Manzanares tuvo una crecida tal que trasladó agua a la laguna central del paraje, desbordándola.
Además, según informaron en octubre fuentes de la conservación del Parque Regional del Sureste a Diario de Rivas, «cuando se produce un día con tantas precipitaciones, las depuradoras abren sus canales de alivio y vierten sus aguas al río Manzanares».
Toda su ribera está convertida en un barrizal lleno de plantas malogradas. Se han producido hundimientos, socavones y ramblas. También, nuevas graveras y areneros. La finca vecina a las Juntas ha visto cómo el río ha arrancado decenas de metros cuadrados de tierra de labor.
Sin embargo, es en la vertiente del Jarama, cuya agua está llena de tierra, donde se encuentran los mayores daños. Las crecidas han abierto un pasaje de unos treinta metros de largo por cuatro de alto entre la laguna del soto y el río Jarama. En otra de las zonas, más cercana al aparcamiento del soto, el río ha arrancado una enorme extensión de terreno, de tres metros de profundidad. Uno de los observatorios de pájaros de este lado de la laguna se ha levantado por uno de sus lados y su estructura está afectada.
Lo de la depuradora es para que lo miren pero ya, eh, que casi siempre está todo eso lleno de toallitas y guarrerías. Luego los que terminan limpiando eso son los niños pequeños que llevan de excursión, a los que dan una bolsa y así se ahorran contratar a unos limpiadores de montes en condiciones. Yo no sé para qué están los agentes medioambientales (cuyos coches siempre veo al lado de diferentes bares y ellos tan panchos con sus cafetitos), si ese paraje cada vez está peor. Ya tuvieron que talar el chopo de Don Sergio después de caerse podrido, un chopo de más de 100 años que terminó infestado de hongos porque nadie lo cuidaba. Luego van los de Seo BirdLife a ponerse la medallita plantando arbolitos diminutos que no levantan un palmo del suelo y que tampoco cuida nadie ni son adecuados para las condiciones del terreno y que terminan todos secos a los dos días.
No sé en qué podrían intervenir los agentes con las toallitas… Será que no es algo requetesabido que no hay que tirar toallitas por el váter.
A lo mejor a lo que podían pasarse es a echar alguna que otra multa a los que hacen botellón en los observatorios de aves, o a los que convierten aquello, sobre todo el acceso, en un cagadero de perros… Aunque esto en Rivas es una batalla perdida.
Coincido totalmente con Enrique, qué buen momento para que ese bello rincón pueda terminar siendo un espacio más natural. A ver en qué queda la cosa.
Y que siempre terminen pillando los perros… es para hacérselo mirar, en serio. Como que los ciclistas recogen el abono cuando les da el apretón, que dejan el kleenex embadurnado al lado. O los propios paseantes, que no todo va sobre ruedas.
Darse aludido por las toallitas del wc ¡y clamar al cielo que en qué podrían intervenir las autoridades! pues no sé, lo mismo que hay forestales limpiando el monte, llámeme loco si quiere. Pero mejor que lo hagan los niños, ¿verdad? más barato y más cómodo, ¡dónde va a parar!
La naturaleza para los animales… que a los humanos nos sobra espacio, basta ya de apropiarse de lo que no es nuestro.
No puedo estar más de acuerdo. Qué hermosura de nuevos paisajes, los dos ríos reclamando lo que es suyo. Poder ver cambios de este alcance en tiempo humano es un privilegio
Los dos grandes ríos de Rivas, a pesar de su aparente naturalidad, están intervenidos para que las crecidas no se metan en tierras agrícolas o áreas humanizadas sensibles. Esto se puede comprobar en los caballones que se levantan a la vera del río, por donde suele ir el camino, quedando éste muy por encima del río, asemejando un dique o barrera paralela al cauce, y también por encima de los suelos tierra adentro, rompiendo el perfil lógico y natural del cauce de estos ríos.
Afortunadamente, la Comunidad de Madrid llevó a cabo hace poco una restauración ambiental o renaturalización del cauce final del Manzanares, rebajando estos caballones y plantando numerosas especies arbóreas ribereñas, contemplando que existía la posibilidad de desbordamiento, pero ya sin peligro y sobre un área totalmente natural.
Ocurrió el temporal de la DANA de primeros de septiembre y el río Manzanares subió su cota de nivel más de dos metros y parte de sus aguas superaron las orillas hacia el Jarama, rellenando algo más la laguna del Soto de las Juntas o de los Veneno. Esta laguna subió un poco de nivel y se produjo el agrietamiento y colapso del tramo de caballón entre la laguna y el cauce del Jarama. El agua no rebosó la laguna, como muchos piensan,, sino que ya habría alguna debilidad en el terreno hacia el Jarama y por ahí salieron esas aguas sobre-elevadas en la laguna terminando de erosionar ese tramo que la separaba del Jarama.
Ya el Manzanares no vierte a la laguna, pero la laguna sí que vierte al Jarama. Es un movimiento natural del agua. Probablemente el agua del Manzanares se filtre a la laguna, y la laguna vertiese subterráneamente al Jarama, hasta ese movimiento de tierras donde ha quedado al aire y a la vista, ese desagüe al Jarama.
El Soto de las Juntas ha quedado transformado, pero no roto. Es un espacio natural y se está renaturalizando el solo. Está dejando actuar a las aguas, está creando nichos para la vegetación y para la variedad paisajística, ecológica y geológica.
No vengamos a intentar reconstruir todo para dejarlo de nuevo como estaba antes. Esto no es un jardín diseñado a nuestro gusto, es la naturaleza que en este lugar tiene un cariz fluvial y cambiante como en ningún otro sitio.
Reconduzcamos los caminos para adaptarlos a lo que la naturaleza ha hecho, bajemos el camino a un nivel más natural, pongamos una pequeña pasarela sobre ese pequeño cauce de la laguna al Jarama o hagamos badenes en los otros pequeños badenes o cauces abiertos a la entrada del Soto de las Juntas, pero no lo reconvirtamos en algo tan antinatural como lo mismo de antes.
Si vuelve otra crecida, que volverá, dejémosla moverse o desbordarse por esas áreas que ya ha aprendido a recorrer el agua. Dejemos a los ríos crear su paisaje, eso nos va dar variedad, complejidad, riqueza y biodiversidad. Y gratis